La luz en el camino
- Javier Fontcuberta
- 25 mar 2025
- 1 Min. de lectura
Caminando frágilmente entre gigantes, así la veía yo. Había dejado su físico en aquellos años de juventud que hoy recordaba tan lejos; decidió, hace mucho, abandonar ese glorioso pasado para abrazar un presente lleno de limitaciones. Ella sabía que había sido bendecida con el poder de la razón y siempre destacaba por su inquebrantable voluntad de transmitirla.
Los más jóvenes dudaban si esa voluntad de vivir el presente surgía de una fuerte vocación hacia el prójimo. Yo interpreto esa forma de vida como una consecuencia del orden natural del tiempo y las vivencias. El presente es nuestra brújula vital; podemos mirar al pasado con admiración o desasosiego, pero nuestra razón de volver la vista hacia ese “yo pasado” es encontrar una explicación a nuestra situación actual. El sentido vital se encuentra en los seres vivos y es ahí donde podemos encontrarlo, lo pasado pasado está.
Podemos deducir que ya que en el pasado se actuó de tal modo, en el presente corresponde actual de este otro. Esto es una deducción sin fundamento, ya que solo el presente forja nuestro destino.





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