top of page
  • Whatsapp
  • LinkedIn
  • Instagram
  • Twitter
Buscar

Mi propio camino

  • Foto del escritor: Javier Fontcuberta
    Javier Fontcuberta
  • 16 ago 2024
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 17 ago 2024

Ninguna vida tiene un solo fin, pero, si tuviese que fijar un fin último en la mía, diría que es vivir en paz todo el tiempo que me sea posible. Curiosamente, en muchos momentos, mis propios impulsos me alejan de este anhelo y tampoco me produce paz ignorar constantemente mis ansias de rebeldía.


He vivido apesadumbrado más tiempo del que me hubiera gustado. Esto me hace pensar que, aunque tenga un fin propio en la vida, puede que el fin que el destino me tiene reservado, no se centre en la paz exclusivamente.


Los años me han demostrado que, en los momentos de gran sufrimiento, es cuando he dado los mayores pasos, he tomado las decisiones más trascendentales y he adquirido los mejores hábitos. Un amigo tiene por costumbre, o por convicción, decirme que paso de un extremo a otro; es cierto.


Admiro su forma de entender la vida, porque gracias a su forma de entender las circunstancias siempre camina en equilibrio. Si se tratase de una balanza, diría que mientras él se encuentra en equilibrio dando pequeños pasos entorno al centro, yo tengo que correr constantemente de un extremo a otro. Me agoto, siempre estoy al límite de mis fuerzas… Y ahora la pregunta: ¿Por qué lo hago?


Creo que lo bueno de elegir el centro en la vida es que siempre es más tranquila; lo malo es que tu recorrido en la vida, si siempre deseas vivir en paz, tiene que desplazarse poco, para estar constantemente en equilibrio y esto, en la vida, supone conocer menos los puntos más alejados en todos los aspectos vitales.


Es posible que dudéis de mi objetivo vital: estar en paz la mayor cantidad de tiempo posible; después de haberos explicado cuán desequilibrada está mi vida. Entended que todo aquel que renuncia a algo vital, en su interior, lo anhela por encima de todo; por encima incluso de aquello que ya tiene, esto a veces nos ciega.


Otra persona importante en mi vida me dice que hay gente que nace destinada a recorrer un camino recto y otros que nacemos para vivir dando tumbos. Cuando menciona estos ejemplos siempre estamos hablando de parejas, porque, en su teoría, estos polos opuestos se atraen.


El problema, como venía diciendo, de haber nacido para recorrer un camino recto y equilibrado, es que nunca sabes qué hay fuera del camino. Creo que es posible que solo haya un camino, igual para todos; pero hay gente que se niega a ignorar los secretos que hay en la jungla que se encuentra a ambos lados y se adentra en ella. No creo que busque otro camino, creo que simplemente aman lo desconocido. Algunos no vuelven, otros empiezan a entender la jungla y vuelven de vez en cuando para coger fuerzas, otros nacen en la jungla… Digo todo esto porque creo que, por distintos que seamos, tenemos una naturaleza como especie y es por ello que creo en un solo camino.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Recuerdos

¡Las vueltas que ha dado la vida!, ¿Qué podría decir?, Pensaba hoy mismo en este hecho y me decía a mí mismo que, aunque el camino no...

 
 
 
Un finde cualquiera

Y así llegaba cada fin de semana, su principio y su final. Les habían conducido al mismo punto caminos distintos. Debatían, compartían...

 
 
 
Equilibrio

¿Qué te está diciendo la vida y qué te pide el corazón? En la mezcla de esas dos preguntas se encuentra el equilibrio vital. La vida me...

 
 
 

Comentarios


© 2019 by Javier Fontcuberta.

bottom of page