Por una razón
- Javier Fontcuberta
- 24 feb 2024
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 12 abr 2025
Alguien muy querido me suele decir que en las malas experiencias es donde se encuentran las mejores enseñananzas. Yo discutía con él, porque me hablaba de estas experiencias, una vez pasadas, como si las tuviese que desear. Le decía que es muy probable que sea así, pero, también, que cualquiera de estas experiencias, si hubiese tenido la oportunidad de elegir vivirlas o no, sin duda hubiese elegido una experiencia más agradable. Hablo de mis discusiones en pasado porque, aunque su argumento es el mismo, mi forma de ver estas vivencias ha cambiado.
Muchas veces la vida nos trae sinsabores, pero son malos tragos porque rechazamos o no aceptamos algo de lo que sucede. Todo lo que pasa, siempre sucede por un motivo. No hablo de cosas místicas, casi diría que es física. Si hay una piedra en el camino, tropiezas y te haces una herida... O ibas muy deprisa, o tuviste poco cuidado, o no deberías haber ido por ese camino o algo ha pasado. Lo estúpido es culpar a la piedra.
Claramente no te vas a alegrar de que esa piedra estuviese ahí, pero culparla de lo que ha pasado... Este es el proceso de aceptación de nuestras circunstancias y, según la circunstancia, lleva más o menos tiempo. Creo que, una vez ha pasado el hecho, puede llegar el punto en el que verdaderamente agradezcas que esa piedra estuviese donde te tropezaste; porque a pocos metros había un acantilado.





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